El trabajo de Adrian Bird para descifrar el código epigenético es fascinante

  • Paco Antequera, investigador del Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG) de Salamanca, trabajó siete años con el científico que ha sido galardonado hoy con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biomedicina

JPA/DICYT El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biomedicina ha sido concedido en su sexta edición a Adrian Bird por sus aportaciones a la epigenética, la disciplina que estudia los cambios que los factores ambientales producen en los genes sin afectar a su secuencia de nucleótidos. En Salamanca, el científico Paco Antequera, investigador del Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG, centro mixto del CSIC y la Universidad de Salamanca), que trabajó durante siete años con el bioquímico británico, destaca la importancia de estas investigaciones.

Una vez secuenciado el genoma humano, es muy importante identificar las regiones del ADN que regulan la actividad de los genes y, en ese sentido, Adrian Bird y otros muchos investigadores en todo el mundo trabajan para construir un mapa que aportaría información “fascinante” para descifrar el código epigenético y seguir avanzando en la lucha contra muchas enfermedades, asegura Paco Antequera en declaraciones a DiCYT.

El investigador premiado hoy es “uno de los fundadores” del campo de la epigenética. En concreto, Bird ha diseñado un mapa que describe las regiones del ADN a partir de las que pueden inactivarse muchos genes por la incorporación accidental de un tipo de moléculas llamadas grupos metilos. Este proceso participa en la evolución de muchos tipos de cáncer y, por eso, hoy en día cientos de grupos de investigación en cáncer han puesto sus ojos en la epigenética.

Sin embargo, el científico británico es pionero en este campo y ya en 1986 incorporó a su equipo de la Universidad de Edimburgo a Paco Antequera, que había realizado su doctorado en la Universidad de Salamanca. “Nosotros trabajábamos en epigenética de hongos y levaduras y a mí me gustaban tanto sus trabajos que quise hacer mi estancia posdoctoral con él”, explica. Tras cuatro años en la capital escocesa, Bird se llevó a Antequera para un nuevo proyecto en Viena (Austria) durante tres años más. Desde entonces, sus líneas de investigación han divergido, pero los trabajos de Antequera a su regreso a Salamanca siguen estando relacionados con su experiencia en el laboratorio de Bird.

Síndrome de Rett

Más recientemente, las investigaciones epigenéticas han llevado al bioquímico británico al terreno de las neurociencias y su descubrimiento más impactante ha sido demostrar por primera vez en ratones que una enfermedad neurológica puede ser reversible. En concreto, lo ha logrado con el síndrome de Rett, un tipo grave de autismo que sólo afecta a niñas, provocando retraso mental y pérdida de capacidades motoras. “Es la primera vez que se revierte una enfermedad neurológica en un contexto experimental, lo que genera la esperanza de que este enfoque se pueda trasladar a la clínica”, señala el jurado del premio.

La clave ha estado en desarrollar un modelo de ratón con una patología similar y comprobar que, al corregir el defecto de la proteína MeCP2, se revierten los síntomas de la enfermedad. “Lo importante es que ha demostrado que la enfermedad se debe únicamente a defectos en un gen concreto, así que lo convierte en una diana terapéutica”, apunta Antequera.

A diferencia de otras dolencias, en el síndrome de Rett las neuronas no mueren, de manera que se podía pensar en restaurar sus funciones y esta característica también ocurre en el síndrome de X-frágil, así que el científico galardonado considera que en esta enfermedad también se podrían obtener resultados positivos, aunque en ambos casos sus investigaciones aún están lejos de poder trasladarle al ámbito clínico.

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